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Después del triunfo de ayer, me fui a mi casa a descansar. Por la noche fui a ver al Rey para contarle que había ganado todas las pruebas al gigante y por tanto se tenía que ir del bosque. El rey dijo: - ¡Quiero pruebas, quiero hablar con el gigante!
Le dije que fuera al bar que esta por el prado que allí lo encontraría. Y así fue, el rey fue a ver al gigante que aún seguía durmiendo. Cuando se despertó el gigante vio al rey y, le dijo: - Esta bien, me rindo. El zapatero me ha ganado todas las pruebas, me iré del bosque, pero dejarme una semana para poder recoger todas mis cosas, por favor. Al rey le dio un poco de pena el gigante, y le dio esa semana que pedía para marcharse.
El rey después de hablar con el gigante se dirigió a mi y me dijo: - ¡Muy bien Juan, has cumplido y por eso te casaras con mi hija!
Yo le dije: - Es un honor para mi poder casarme con su hija, pero me gustaría que antes nos conociéramos un poco más. El rey le pareció bien lo que le proponía así que acepto.
Ya os iré contando que tal me va con la princesa.
COMENTARIOS:
- Que buen rey tenemos que deja al gigante tiempo para marcharse del bosque.
- ¡Qué suerte que te vayas a casar con la princesa!
- ¿Qué será del gigante ahora?
- Habla muy bien de ti que quieras conocer un poco más a la princesa antes de casaros.
- Pobre gigante, ¿Dónde vivirá ahora?
- Ojalá te cases con la princesa…
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